Bocuse d'Or 2025/26
Marsella 2026, una experiencia inolvidable
Haber representado a España en la fase europea del Bocuse d’Or en Marsella ha sido una de las experiencias más exigentes y enriquecedoras de mi carrera. Es un certamen que requiere una constancia y una precisión extrema en cada movimiento.
Aunque fuimos a Marsella con la máxima ilusión, finalmente no logramos el objetivo de clasificarnos para la gran final internacional. En la edición europea compites contra los países más preparados del mundo y el criterio del jurado no concede el más mínimo margen de error. No conseguir el pase es parte del juego en la alta competición, pero miro atrás con un orgullo enorme por el trabajo que presentamos y por la forma en que defendimos nuestra identidad culinaria en cada plato.
Para mí, este proyecto nunca fue una cuestión de ego, sino de oficio. No volver a Madrid con la clasificación no resta ni un ápice al valor del viaje: ha sido un camino extraordinario de aprendizaje, de cuestionarme a mí mismo y de un crecimiento profesional brutal.
Todo ese ritmo de trabajo, la atención al detalle y la templanza adquiridas bajo la presión del cronómetro no se quedan en Marsella; es el estándar que aplico hoy cuando diseño una asesoría, organizo un menú privado o trabajo en el día a día de mi cocina.